Con el transcurso de los
años el concepto de lo que es un pez ha ido teniendo un
significado cada vez más limitado. Antes eran considerados
como tales todos los animales marinos, tanto si se trataba
de gusanos, como de estrellas de mar, tiburones o ballenas.
A fin de definir de manera inequívoca a quienes corresponde
hoy el apelativo de peces, podríamos decir, en síntesis, que son animales
vertebrados de sangre fría provistos de aletas, que respiran por medio
de branquias y cuya vida está íntimamente ligada al medio acuático. En
otros términos, los peces guardan estrecha relación con los anfibios,
los reptiles, las aves y los mamíferos. Esta es la razón por la que nos
son más familiares, desde muchos puntos de vista, que los demás representantes,
a veces un tanto particulares, del resto de la fauna marina. Se conocen
alrededor de 20.000
especies de peces y cada año se descubren otras nuevas. Aunque las
diferentes especies varían mucho entre sí en cuanto a su apariencia externa
se refiere, algunas presentan aspectos por demás singulares, pronto se
cae en la cuenta de que tan sólo se trata de variaciones de una estructura
fundamenta muy simple. Tal apreciación se pone todavía más de manifiesto
al examinar un pez óseo típico.
Como ya hemos indicado, las aletas constituyen
un carácter típico de los peces. Están constituidas por
lóbulos cutáneos extendidos a modo de un velo sobre una
armadura de radios rígidos o flexibles. Los radios pueden
ser duros (radios espinosos u óseos) o blandos y segmentados,
simples o ramificados (radios blandos). Su base, por lo
común articulada, les permite replegarse o desplegarse con
la ayuda de pequeños músculos. Se observa que las aletas
dorsales, anales y también la caudal son impares, mientras
que las pectorales y las ventrales son pares, ya que se
encuentran a ambos lados del cuerpo.
Las aletas
pares corresponden respectivamente a los miembros anteriores
y posteriores de los vertebrados superiores. En la mayor
parte de los peces se puede observar sobre los costados
una línea bien definida que va desde la cabeza a la cola:
es la línea lateral; está constituida por una cadena de
corpúsculos sensoriales. Su trazado es de gran importancia
en la clasificación de los peces.
Las branquias y las aberturas branquiales
están protegidas mediante un opérculo, salvo en los ciclóstomos,
tiburones y rayas, cuyas aberturas branquiales son independientes
y libres. Los opérculos están constituidos por finas placas
óseas que en ocasiones aparecen protegidas, a su vez, por
espinas y aguijones. Los bordes inferior y posterior del
opérculo son libres y móviles, lo que permite al animal
expulsar por aquellas zonas el agua de respiración aspirada
por la boca.
Desarrollo
Después de la fecundación, el embrión se
desarrolla alrededor del vitelo, al cual va rodeando
progresivamente y termina por incluirlo dentro de su
estómago.
La velocidad a que se efectúa el desarrollo depende de la temperatura
y dura de algunos días a varios meses. El pez recién nacido se parece
a menudo tan poco al adulto que se le designa con el nombre de larva.
Antes de tomar el aspecto exterior de sus padres debe sufrir una metamorfosis
previa. Identificar los peces durante su primera fase de desarrollo es
una empresa imposible. Las larvas del mula y del rape constituyen un ejemplo
de formas larvarias singulares.
De ordinario las larvas llevan, durante un cierto tiempo,
vida pelágica, por lo que se mantienen en las capas superiores del agua.
Durante los primeros días después de la eclosión se alimentan a expensas
de los restos del vitelo y, una vez agotado éste, de minúsculos organismos
planctónicos. Como las larvas no son todavía capaces de nadar, las corrientes
las arrastran. Al cabo de algunas semanas de vida pelágica, las larvas
de los peces bentónicos buscan los fondos marinos a veces en aguas de
muy poca profundidad. Los peces planos jóvenes adquieren su forma definitiva
pasando por una singular metamorfosis. Los alevines de las especies nadadoras
se reúnen en bancos que se mueven cerca de la costa o se dirigen a aguas
más profundas. Llegado este momento, las larvas han acabado su metamorfosis
y vienen a ser como reproducciones en miniatura de sus progenitores.
Crecimiento y edad
El crecimiento depende, en primer lugar, de la cantidad
de alimento disponible y de la temperatura, pero varía muchísimo de unas
especies a otras. A la edad de 3 años la caballa mide 30 cm. De longitud;
en cambio, uno de sus parientes próximos, el atún, a la misma edad mide
ya 100 cm. Los peces crecen durante toda su vida, pero el crecimiento
es más rápido durante la juventud. Debido a ello, es difícil fijar una
talla límite para cada especie. Las indicaciones relativas a la longitud
y peso máximo de una especie significan, tan solo, que dichos individuos
o los aún mayores son muy raros pero no inexistentes.
El rápido crecimiento de los meses estivales se reduce
en invierno. También durante el período que precede a la freza los peces
crecen menos, debido a que una gran parte de las sustancias nutritivas
absorbidas son empleadas en la elaboración de los productos sexuales.
Las diferencias entre los índices de crecimiento de machos y hembras son
mínimas. En los peces planos y la anguila las hembras son, de ordinario,
algo mayores. Un número elevado de góbidos y de agujones tienen una vida
de tan sólo un año de duración. Otros peces, por el contrario, pueden
vivir más de 20 años, como el tiburón boreal, la gallineta nórdica, la
platija, etc. Parece comprobado que el esturión vive 100 años o más. El
conocimiento de los índices de crecimiento de los peces y de la edad es
de gran importancia para la biología marina.
Sistema oseo
El esqueleto de los peces se compone de una caja craneana,
una espina dorsal y gran número de otros huesos que soportan las diferentes
partes del cuerpo y las aletas. El esqueleto del cráneo es una construcción
ensablada de manera sumamente ingeniosa, que se divide en dos partes,
una cervical y otra facial. La facial, compuesta por arcos óseos de sostén,
se articula con la región inferior de la caja craneana.La columna vertebral
soporta el esqueleto de las aletas impares y las costillas. Las aletas
pares poseen su propio esqueleto, el cual guarda muy poca relación con
el esqueleto central.
En la mayoría de los peces, ciertos huesos
de la cavidad bucal están provistos de numerosos dientes,
a veces tan juntos que recuerdan la disposición de las cerdas
de un cepillo duro. A menudo estos dientes parecen finas
agujas, mientras que en algunas especies han evolucionado
convirtiéndose en largos incisivos o en molares aplanados
aptos para la masticación.
El esófago pone en relación la cavidad
bucal con el estómago, cuyas paredes, en ocasiones, son
sumamente extensibles. En los peces que carecen de estómago
(por ejemplo los ciprínidos), el esófago desemboca directamente
en el canal intestinal. En los peces óseos, junto al estómago
se encuentra un mechón de cortos divertículos secciformes
(ciegos pilóricos). El hígado, normalmente de grandes dimensiones,
acumula grasas de reserva muy ricas en vitaminas A y D.
Las branquias, formadas por una serie de laminillas cutáneas
cubiertas por una fina piel, están muy irrigadas de sangre
(a ello deben su color rojo intenso) y unidas a los arcos
branquiales cartilaginosos. El agua de respiración aspirada
a través de la boca, pasa por entre las laminillas branquiales,
donde la sangre absorbe el oxígeno y descarga el anhídrido
carbónico. Ciertos peces rápidos, como por ejemplo, la caballa,
nadan con la boca entreabierta, produciendo así una corriente
de agua continua a través de las branquias.
Muchos peces poseen una vejiga natatoria llena de gas, la cual les
sirve de estabilizador. En ciertos grupos existe un conducto especial
que comunica la vejiga natatoria con el intestino anterior, lo que les
permite eliminar rápidamente el exceso de presión producido en su interior,
durante un ascenso rápido por ejemplo, o incorporar más gas en dicha
cavidad tomando aire directamente en la superficie. En los peces carentes
de este conducto, el equilibrio de las presiones viene regulado por
la piel que tapiza ciertas zonas del interior de la vejiga natatoria,
a través de las cuales la sangre libera o asimila el gas; sin duda es
un proceso mucho más lento que el anterior. Todo pez, cuando profundiza,
está sometido a presiones cada vez mayores; por ello debe ir cediendo
gas a su vejiga natatoria para poder continuar flotando entre aguas.
Todo lo contrario ocurre cuando un pez capturado en profundidad es izado
rápidamente a la superficie, la presión externa disminuye con rapidez,
el gas contenido en la vejiga natatoria se dilata demasiado deprisa
y , si el pez carece de este conducto, la sangre no tiene tiempo de
absorber todo el sobrante de la vejiga natatoria por lo que se provoca
la salida del intestino anterior por la boca.
Los ciclóstomos, tiburones, caballas, peces planos y muchos peces abisales
carecen de vejiga natatoria. La musculatura del tronco está dispuesta
simétricamente a derecha e izquierda de la columna vertebral formando
a modo de capas, separadas unas de otras por finas membranas (septos).
Por esta razón los segmentos musculares de un pez se separan fácilmente
unos de otros después de la cocción. La poca irrigación sanguínea del
cuerpo de los peces hace que su carne sea por lo común blanca. Sin embargo,
los peces muy activos poseen un metabolismo acelerado y sus músculos
están más irrigados; por ello ciertas partes toman un color más oscuro
o bien toda la masa muscular aparece de color rojizo.
Regulación de la salinidad en los peces.
A diferencia con los peces de agua dulce, los peces marinos tienen
una concentración de sales más baja que la del agua marina por lo que
tienden a perder agua, de tal forma que para reemplazar la pérdida que
sufren están constantemente bebiendo agua de mar y orinando sales. Los
peces de agua dulce tienen una concentración de sales en su cuerpo mayor
que el agua en la que viven, por lo que el agua tiende a entrar osmóticamente
en sus cuerpos. De esta forma absorben sales y sus riñones orinan el
exceso de agua.