Los principales grupos de animales que forman la asociación ecológica del necton son los crustáceos,
moluscos,
peces, reptiles y
mamíferos, todos ellos dotados de adaptaciones especiales para su desplazamiento por medio de la natación, para la captura de su alimento, para su defensa y el ataque de sus presas, lo que les permite aprovechar las características del medio ambiente.
Este tipo de actividades hacen que las funciones de los animales nectónicos se aceleren, lo que complica su organización anatómica, siendo frecuente el gran desarrollo de la musculatura para poder efectuar sus movimientos, de los sistemas circulatorio y respiratorio para contar con el oxígeno suficiente que les permita liberar la energía que necesitan para sus actividades, y del sistema nervioso, con gran desarrollo de los órganos de los sentidos y especialmente de los de la visión.
También en estos organismos se acentúa el proceso de cefalización, es decir la diferenciación de la región anterior del cuerpo o cabeza, lo que está relacionado con su condición de organismos depredadores, que necesitan una boca especialmente dispuesta para capturar las presas de su alimentación.
La cefalización de los crustáceos del necton se señala por la presencia de las antenas, apéndices largos que utilizan en su función táctil, por un par de ojos pedunculados y móviles, y por la boca dotada de dos fuertes mandíbulas masticadoras con un borde interior dentado, con el que machacan a las presas, que previamente son despedazadas por las fuertes pinzas o quelas situadas en su tórax.
A este grupo pertenecen los cangrejos nadadores; éstos no tienen órganos especiales para la flotación, sin embargo, su densidad es muy pequeña en relación con la del agua, por lo que se mantienen fácilmente en la superficie, únicamente se advierte la adopción de una forma laminar y un aplanamiento extraordinario de sus patas que actúan como remos, pero que también aumentan la superficie horizontal del animal y favorecen la flotación.
Los moluscos cefalópodos, a los que pertenecen el pulpo, el calamar y el nautilus, tienen una organización muy especializada para formar parte del necton. Su cefalización es clara y en ellos se distingue una cabeza caracterizada por contener a un sistema nervioso central muy desarrollado, protegido por una cápsula cartilaginosa que recuerda el cráneo de los vertebrados inferiores, y por tener un par de ojos grandes parecidos a los ojos de los vertebrados. De esta cabeza salen de 8 a 10 tentáculos implantados alrededor de la boca, y su cuerpo es de forma alargada, fusiforme y está perfectamente acomodado para surcar las aguas, en las que nadan con gran agilidad.
En los peces se observa una cefalización muy clara: la cabeza se distingue fácilmente del cuerpo, tanto por su forma como por los órganos que presenta. En los peces cartilaginosos, como los tiburones, las rayas y los torpedos, la cabeza es más o menos triangular, prolongándose en su extremo anterior por un rostro, formando un hocico; debajo de éste se abre la boca en forma de hendidura transversal como arco o media luna y por delante de ella se encuentran los órganos olfatorios, que se conectan por dos orificios situados a uno y otro lados de la cabeza. Los ojos, localizados lateralmente, son ovalados y carecen de párpados; atrás de ellos y a cada lado de la cabeza se encuentran cinco hendiduras branquiales verticales.
La vejiga natatoria desempeña un papel importante en la natación de los peces del necton: la utilizan como órgano hidrostático que les permite flotar a un nivel determinado, sin hundirse ni ascender. Esta vejiga está localizada en la región ventral del cuerpo del pez y es por esta razón que cuando pierden el control de su función natatoria o cuando mueren se van hacia arriba y flotan.
El órgano del oído de los peces del necton es otra adaptación indispensable para la natación, por encontrarse en él el sistema del equilibrio. Los peces tienen en su oído tres vejigas que contienen, cada una, un pequeño cuerpo esférico llamado "otolito", y en su pared, un fino nervio ramificado que es el del equilibrio. Cuando los peces cambian de postura, los otolitos se mueven dentro de las vejigas y los nervios registran este movimiento comunicándolo al cerebro del pez, el que se da cuenta de su posición, manteniéndola o cambiándola según sus necesidades.
Los peces cuentan con un órgano extra para determinar su posición en el agua, la "línea lateral", pequeñas estructuras sensoriales que se localizan a lo largo de los costados del cuerpo, desde la cabeza hasta la cola, dividiéndolo en dos regiones, más o menos equivalentes: la dorsal, más pigmentada, y la ventral, generalmente blanquecina. La línea lateral también registra los cambios repentinos de presión de agua que lo rodea. Cuando se acerca al fondo o a la orilla, a una planta u objeto cualquiera, el agua que el pez rechaza al nadar vuelve de nuevo hacia él y, entonces, ese efecto de eco hace que cambie de rumbo a fin de evitar el obstáculo.
Los reptiles del necton también presentan adaptaciones para moverse en el seno de las aguas oceánicas, como las tortugas marinas, con caracteres muy particulares que las diferencian de los demás reptiles. Su cuerpo es muy grande (algunas llegan a medir hasta 2 metros) y está protegido por un caparazón duro, dentro del cual pueden esconder su cabeza y extremidades; para nadar modifican la parte final de sus extremidades; quedan unidos los dedos, tomando un aspecto de paletas, que les sirven para desplazar fácilmente el agua.
Los mamíferos acuáticos también presentan adaptaciones a la vida nectónica; por ejemplo, entre los sirenios la adaptación es parcial: sus extremidades anteriores tienen aspecto de aleta, pero recuerdan a las pezuñas de otros mamíferos; viven en estuarios, bahías y grandes ríos, como el manatí. Los pinnípedos ya presentan una adaptación mayor: su cuerpo es seudopisciforme, sus extremidades toráxicas tienen forma de aleta sin uñas y el extremo posterior del cuerpo se transforma en una aleta caudal horizontal, como es el caso de las focas.
Los cetáceos están totalmente adecuados a la vida nectónica, su cuerpo es pisciforme con extremidades anteriores en forma de aleta, como en los delfines y las ballenas. Los delfines, que se pueden considerar como los mejor adaptados, se desplazan en el agua a gran velocidad, sin gran esfuerzo muscular exagerado, debido a que su piel está estructurada de modo que les permite reducir los remolinos del agua y, por lo tanto, la fricción.
Existen especies de animales que durante toda su vida están integrados en el necton, sin embargo hay otras que sólo lo hacen parte de ella; por ejemplo, las que tienen vida larvaria planctónica, o aquellas que incluso siendo adultas poseen fases determinadas de su vida en el mar, como ocurre con los salmones, que son nectónicos en sus fases adultas, pero abandonan este tipo de vida para marchar a los ríos a reproducirse.
FUENTE: http://omega.ilce.edu.mx:3000/sites/ciencia/volumen1/ciencia2/46/htm/oceano6.htm /
http://www.sam.hi-ho.ne.jp/t-orita/index.html.html