Bajo la denominación de "bentos" se incluyen los seres
que viven en estrecha relación con el fondo marino, tanto vegetales (fitobentos)
como animales (zoobentos). Los organismos bentónicos que habitan sobre la superficie
del sustrato son llamados epibiontes (epiflora y epifauna) y pueden vivir fijos
al sustrato, otros pueden caminar sobre él, arrastrarse, o nadar en sus inmediaciones
(nectobentos); el término epibiosis, a pesar de sus sentido general, se emplea
casi exclusivamente para los sustratos duros.
De acuerdo a la relación entre el tamaño del
animal y el alimento que consumen, se pueden distinguir dos grandes grupos;
los micrófagos,
cuyas presas (bacterias, protistas, invertebrados pequeños, etc.) son de talla
reducida en relación al consumidor y los macrófagos,
cuyas presas son de tamaños relativamente grandes.
Los organismos bentónicos que viven en el interior
del sustrato son llamados endobiontes. El bentos, como gran comunidad ecológica
se extendería en el mar desde la
línea de ribera, hasta las más grandes profundidades, teniendo como factor
básico de establecimiento "su relación íntima con el fondo".
Esta clasificación general, concierne esencialmente al macrobentos,
es decir a todos los organismos pluricelulares cuya talla es superior a 1 mm.
El microbentos comprende: organismos unicelulares (bacterias, hongos, algas
unicelulares y protozoos) y organismos pluricelulares representados por pequeñísimos
metazoos y por larvas de metazoos del macrobentos. Además, se considera la existencia
de dos subcategorías: el microbentos (de 0,1 a 1 ó 2 mm)¸ de hecho, los grandes
protozoos (principalmente ciliados) entran, desde el punto de vista dimensional,
en el meiobentos.
Relaciones entre el macrobentos y el sustrato
Las relaciones que se establecen entre los organismos bentónicos
y el sustrato difieren de acuerdo a la naturaleza de éste; se distinguen básicamente
dos categorías: los sustratos duros y los sustratos blandos. Los primeros están
constituidos por los roquerios, estructuras fabricadas por el hombre (cascos
de embarcaciones, obras portuarias, plataformas petroleras, etc.) y otros. Los
sustratos blandos, son aquellos cuyos elementos constitutivos son móviles los
unos con respecto de los otros; su granulometría (tamaño de granos) comprende
desde guijarros ( de un centímetro a 25 cm) hasta arcillas coloidales finas
( a veces inferiores de 1 micrón) pasando por gravas, arenas y fangos; las diversas
categorías dimensionales de estos sustrato, llamados sedimentos cuando la talla
media de los granos es inferior a 1 cm., están frecuentemente mezclados en una
misma área del fondo (arena fangosa, fango arenoso, grava areno fangosa, etc.)
Los organismos epibiontes de los sustratos duros pueden ser sésiles
(de residencia fija) o sedentarios (con desplazamientos lentos y de amplitud
reducida).
Entre los sésiles, se puede citar todas las algas pluricelulares
de sustratos rocosos y los grupos zoológicos en que la vida sésil es ampliamente
mayoritaria (esponjas, hidroides, antozoos, briosos, cirripedios, etc.), pero
también familias o géneros sésiles de categorías taxonómicas más elevadas que
por lo general no o son (serpúlidos entre los poliquetos, vermétidos para los
gastrópodos, ostras para los bivalvos,
etc.). La perforación que realizan puede ser mecánica, como en los bivalvos
de la familia Pholidae (como el "ala de ángel" de Chiloé) que cavan gracias
a movimientos de torsión de sus valvas (conchas) que se encuentran parcialmente
provistas de dientes análogos al de una lima.
Entre los sedentarios de los sustratos duros se puede
mencionar a los poliplacóforos
("quitones" o "apretadores"), la mayor parte de los gastrópodos
(caracoles). varios equinodermos, especialmente asteroídeos (estrellas) y equinoídeos
(erizos), todos se arrastran sobre el sustrato y otros como muchos crustáceos,
combinan el caminar y la natación con la ayuda de apéndices. Los organismos
endobiontes de sustratos duros son los perforadores, presentes sobre todo en
los crustáceos calcáreos.También, la perforación puede ser química: algas cianófitas
y clorófitas
perforantes, esponjas, diversos bivalvos,
etc. Existen, además, perforadores de maderas sumergidas como pteredínidos,
crustáceos, etc.

Sobre los sustratos blandos las formas sésiles
no pueden existir, aunque ciertas ascidias (similares al piure) se fijan al
sedimento mediante rizoides ramificados formados por la base de la túnica. Los
epibiontes sedentarios de sustratos blandos tienen características similares
a las especies correspondientes de sustratos duros; es necesario señalar que
la consistencia del sedimento juega un papel importante en las respectivas proporciones
de las especies que se arrastran y aquellas que combinan la marcha con la natación.
La vida endógena (en el interior des sedimento
blando), es un elemento de protección importante contra los depredadores o contra
las agresiones eventuales del medio físico y químico. Estos organismos son principalmente
cavadores y utilizan el “pié”, “trompa”, pared corporal o las patas para enterrarse,
es el caso de muchos bivalvos, poliquetos (gusanos marinos), algunos crustáceos
y gastrópodos.