Delfines, víctimas y terapeutas del Alzheimer
Caracas, 24 ene (PL) Delfines y seres humanos parecen
tener un nuevo elemento común: el Mal de Alzheimer,
el cual puede afectar a ambas especies, además de la
creciente creencia de que la interacción ayudar a enfrentar
la enfermedad. Nadar con delfines es terapia utilizada
con algún resultado para problemas del sistema nervioso
central y trastornos psíquicos, pero la investigación
de María Carolina Gallego, bióloga marina y Doctora
en Genética y Desarrollo, apunta en otra dirección.
Según la especialista de la Universidad Nacional Experimental
Politécnica de la Fuerza Armada Nacional (UNEFA) de
Venezuela, varamientos de delfines puedan ser consecuencia
de una neurodegeneración de tipo Alzheimer de los cetáceos.
Estos mamíferos marinos gozan normalmente
de larga vida, lo cual explicaría algunos varamientos
masivos, provocados por un líder con Alzheimer. De acuerdo
con el estudio, la enfermedad puede generar problemas
en la eco localización, comunicación y localización
geomagnética de los animales y llevar a la desorientación.
Según un boletín de la UNEFA, como parte de las investigaciones
se detectaron en algunos delfines placas de proteína
beta amiloide, característica en los cerebros afectados
por ese mal. De ello se puede deducir que los cetáceos
presentan una neurodegeneración del tipo Alzheimer característico
de algunos mamíferos terrestres. De otro lado, gana
espacio en el mundo la llamada delfinoterapia, consistente
en la interacción en una piscina de pacientes de varias
enfermedades con los cetáceos.
Expertos venezolanos que practican
este tratamiento aseguran que contribuye a mejorar la
salud de personas con problemas del sistema nervioso
central como autismo, síndrome de Down, parálisis cerebral
o retraso psicomotor. Asimismo, han observado mejoramientos
en personas afectadas por trastornos psíquicos, drogadicción,
alcoholismo, stress y Alzheimer. Quienes apoyan este
enfoque indican que las ondas ultrasónicas transmitidas
por los sonares de los delfines aumentan los niveles
de endorfina, sustancia tranquilizadora del sistema
nervioso. En Venezuela la terapia se aplica en el estado
Nueva Esparta desde hace nueve años con buenos resultados,
según evaluaciones de la psicopedagoga Laura García,
de acuerdo con informaciones difundidas por el Dolphin
Research Center. García aclara que no se trata simplemente
de nadar con delfines, sino con especímenes especialmente
entrenados y bajo la dirección de un "delfinoterapeuta".
Aunque falta mucho por definir sobre
la relación entre el hombre y el delfín, y pese a dudas
de algunos sobre la real efectividad de la terapia,
las investigaciones constituyen un terreno de perspectivas
que tiende a acercar más a las dos especies. mpm Ml
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